Normas Para la Formación de Hermanos Religiosos en Institutos Mixtos

Desde el amor de Jesús por el mundo y su gente, los Hermanos Religiosos están llamados a encarnar la memoria profética de Jesús como Hermano para todas las personas y todas las edades. La misión de los Hermanos Religiosos resuena el anuncio de la evangelización: cada persona es digna de respeto y cada persona tiene acceso al amor ilimitado de Dios. Los Hermanos Religiosos están llamados a abrir sus corazones. Están llamados a ser sanación y esperanza para aquellos que están enfermos, quebrados y sin educación. Los Hermanos religiosos reúnen a los perdidos, los abandonados y los marginados para que juntos, como comunidad, puedan experimentar un hogar y Dios.

Hermanos de la Iglesia, impulsados por el poder y la gracia de la Eucaristía, el Sacramento de la Caridad1, “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15). Como testigos y artífices de aquel proyecto de comunión que constituye la cima de la historia del hombre según Dios (Vita Consecrata, No. 46)2 Los hermanos traen libremente al mundo los dones de su presencia y sus vidas comprometidos con la misión y el carisma de sus Institutos. El mayor regalo que los Hermanos tienen el privilegio de llevar a los demás es la persona de Jesús hecha carne en cada uno de ellos. Este es el papel único y atesorado que nuestros Institutos sirven en la Nueva Evangelización para la Transmisión de la Fe Cristiana (NETF).

Inspirados por el reciente e histórico documento del Vaticano, Identidad y Misión del Religioso Hermano en la Iglesia,4 ofrecemos algunas pautas que puedan ayudar a resolver parte de la disparidad que existe en Institutos mixtos entre la formación de los Hermanos Religiosos y la formación de futuros miembros sacerdotes. La formación de futuros miembros sacerdotes sigue un programa claro y completo para la forma sacerdotal. En muchos casos, la formación de los Hermanos Religiosos no sigue tal claro programa. A menudo, los Hermanos Religiosos no son acompañados en la profesión temporal y son dejados a su propia iniciativa y creatividad. Esto a menudo resulta en programas de formación individuales y sin acompañamiento. Este tipo de enfoque para su formación puede conducir fácilmente a la distracción de su plena participación en la vida comunitaria. En tales circunstancias, los Hermanos Religiosos tienen dificultades a menudo con su compromiso profeso y testimonio de su carisma.

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